Hace muchísimos años la gente contrataba un fotógrafo incluso para las fiestas de cumpleaños. Poca gente tenía cámaras y no todos los que tenían equipos sabían sacarle todo el partido necesario.

Actualmente las cosas han cambiado mucho. Las cámaras de fotos, sin tener en cuenta las de los móviles, que en algunos casos son increibles, funcionan en modo automático tan bien que en realidad hay que ser muy malo para sacar una mala foto. Incluso tienen programas para hacer fotos en condiciones para las que antes se requería mucha maestría, como un contraluz o una imagen deportiva con mucha acción.

Si encima la persona que tiene una cámara de ese tipo tiene sensibilidad y ojo para capturar momentos especiales es normal que surja una pregunta ¿para qué voy a contratar a un fotógrafo para mi boda si mi primo o mi hermano o mi cuñado son buenos haciendo fotos y tienen buen equipo?

Cualquier respuesta que os vaya a dar obviamente va a daros que pensar

-¡claro, tú qué vas a decir ! ¡arrimar el ascua a tu sardina!

Es por eso por lo que voy a intentar ser objetivo.

Me voy a poner en el pellejo de un hermano o primo o cuñado que tiene una cámara y es bueno haciendo fotos. De primeras me imagino que me sentiría alagado y me haría ilusión. Y si no tengo experiencia en hacer un reportaje de bodas, puede que a mitad del dia estuviera pensando que cómo se me había ocurrido meterme en éste follón.¿ Follón por qué?

 

En principio si eres un invitado, llegas a la Iglesia y si lo haces un poquito tarde no pasa nada.Si eres el fotógrafo tienes que haber ido primero a casa de la novia y llegar a la Iglesia, y encontrar aparcamientos, no puntual, si no antes, para poder hacerle fotos  al novio saludando a los invitados.

Pasada la ceremonia, mientras los demás están fumando tranquilamente un cigarrito y departiendo con los demás, el fotógrafo está obligado a quedarse a hacer las fotos de las firmas de los novios y de los testigos para después hacer un ejercicio de templanza organizando las fotos de grupo en las que siempre hay una señora bajita que se pone detrás de un señor alto.

 

Cuando has terminado con ésto sales a la calle, les tiran el arroz o los pétalos y tu obligación debe ser seguir haciéndoles fotos para captar esos momentos en que los novios están compartiendo su alegría con el resto de amigos e invitados, mientras tú tienes que estar pendiente de ellos.

 

Lo normal a continuación es que mientras los demás van a tomarse unas copas hasta que empiece la celebración el fotógrafo tiene que ir con los novios a hacerles fotos de recién casados.Os aseguro que después de la tensión de la Ceremonia empiezas a sentirte ya un pelín cansado.Pero aún queda muuuuucho por delante.

En el cocktail verás a tus amigos y familiares tomando copas y comiendo pero tú eres el fotógrafo y tu obligación es plasmar el ambiente que te rodea en imágenes. Y eso no se puede hacer con una copita en la mano y otra llevándote a la boca una de las delicias de las que están disfrutando el resto de los invitados.

Llega la cena. Como eres un invitado, aunque seas el fotógrafo, te sientas a una mesa con otros familiares e invitados. Todo el mundo espera pasarlo bien y disfrutar y lo bonito es que alguien recoja esas sensaciones en imágenes. ¿Adivinas quién tiene que hacerlo?  ¡Tú, que para eso eres el fotógrafo! No es que sea una condena, es que se supone que te has comprometido a contar el dia de su boda en imágenes. Y el dia de la boda es todo el dia, no solo los momentos en los que no te fastidia ver a los demás pasándolo bien mientras tú estas TRABAJANDO.

No te digo nada cuando llegamos a la fiesta. En multitud de ocasiones los novios me han dicho, con toda su buena voluntad, que ya era hora de dejar la cámara y de tomarme una copita y disfrutar un poco. La verdad es que copita si me tomo una, pero solo una. Para mi es importantísimo el momento de la fiesta porque la gente está relajada y deshinibida y salen unas fotos supernaturales y divertidas.

En resumen me imagino que me habéis cogido la idea. Si alguien te va a hacer un reportaje en condiciones, recogiendo todos los momentos irrepetibles que se producen en una boda no es muy justo que sea alguien de tu familia o algún amigo porque, si se toma en serio el TRABAJO no va a poder disfrutar como el resto de los invitados.

Y si quieres, como complemento, déjame comentarte que lo razonable es que lleve dos cuerpos de cámara, dos flashes, todos los objetivos duplicados, tarjetas suficientes, baterías suficientes, etc… todo lo necesario para poder continuar TRABAJANDO pase lo que pase.

Creo que lo más razonable es contratar a un Fotógrafo profesional, que para eso estamos, para trabajar mientras los demás disfrutan y se divierten. Y mi satisfacción es que en las fotos que haga en tu boda se reflejen todas esas sensaciones y emociones.

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